Fotografía · Lugares · Montaña

Los Callejones de las Majadas. Cuenca.

Si algo caracteriza a la Serranía de Cuenca, son estas formaciones rocosas que, fruto de la erosión, adquieren estas formas espectaculares. Este es el emblema de la famosa «ciudad encantada», pero podemos encontrar otras rutas menos transcurridas y con tanto o más encanto, como es ésta que se encuentra cerca del pueblo de las Majadas. Se trata de un pequeño paseo entre un laberinto de gélidos callejones rocosos. Una ruta poco transitada y con mucho encanto.

Puedes ver cómo llegar aquí.

Fotografía · Lugares · Murcia

Cabo de palos. Verano sobre el mar.

El pasado verano tuvimos la suerte de habitar una antigua casa de pescadores al borde de un acantilado. Recuerdo en las primeras noches una sensación de estar en mitad del océano, escuchando rugir el viento y las olas chocando. Casi podía sentir el movimiento del mar, como si estuviéramos en un barco. Por la ventana, sólo la vista del agua infinita y del horizonte. Y el regalo de ver el sol ponerse cada tarde, dejando recuerdos únicos en nuestra retina. Algunos de estos momentos, conseguí captarlos con la cámara para el recuerdo. Otros, los llevamos en la memoria por mucho tiempo espero.

Fotografía

Escenas bajo el mar IV

Aunque las vacaciones ya quedaron lejos, no quería dejar de compartir un año más las fotografías acuáticas que he ido haciendo, sin duda uno de mis placeres más apreciados en los veranos.

Me sigo maravillando de las formas del agua, de los juegos de luz, del vaivén de las olas y las formas que crean en los cuerpos, que parecen merecerse en la inercia y la tranquilidad. Te dejo con unas imágenes que espero te transmitan calma, calidez y sosiego, siendo esta calma mi deseo para todos en este año próximo que está a punto de llegar.

Fotografía · Lugares

De Agua Amarga a Cala de Enmedio. Almería

Hace unas semanas aprovechábamos este verano que parece no acabar para visitar Agua Amarga, un pequeño pueblo de la costa almeriense con mucho encanto.

Desde allí hay una pequeña ruta hasta una cala paradisíaca, la Cala de Enmedio. Si hay lugares con encanto en Almería, son esas playas a las que solo puede accederse andando, y ésta es sin duda una de las más bonitas que he visitado.

Lo mejor, sus acantilados calizos con formas ondeantes que la erosión ha producido, dando lugar a un paisaje muy singular.

El alojamiento, como siempre que venimos por aquí, fue en miKasa, un pequeño hotel con un encanto singular, al que volvemos cada vez que tenemos la oportunidad.

Fotografía · Lugares

Aigües – Aguas de Busot

Cerca de la costa del Campello se encuentra este diminuto pueblo de la sierra de Alicante. En plena primavera, sus campos están resplandecientes de verde y floración, y los paseos campestres son una experiencia de paz y armonía.

El alojamiento rural de La Venteta fue una auténtica maravilla, y es que sus espacios y su tranquilidad invitan a a una desconexión total. Mejor verlo que contarlo.

Fotografía · Lugares · Montaña

RIBEIRA SACRA

Nuestro primer viaje juntos. Cambiamos el desierto por las verdes montañas gallegas. Tras unas cuantas horas de viaje llegamos a la Ribeira Sacra, un paraje impresionante en el que pudimos disfrutar de las vistas de los Cañones do Sil, trepar por los viñedos verticales, amanecer en Santo Estevo entre las nieblas del valle, recorrer carreteras que serpenteaban entre bosques, perdernos por senderos entre mil árboles, brindar con amigos de esos que llevas en el corazón…por estas y mil razones fue mágico nuestro primer viaje juntos.

Parador de Santo Estevo

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Escenas bajo el mar III

Otro verano que acaba con ese sabor a mar que me trae cada agosto, con esas imágenes de agua, luz y sombras que disfruto tomando cada año. Estas son algunas de esas escenas bajo el mar, que transcurren en un instante, en un incesante movimiento en el que todo va cambiando y transformándose alrededor.

Fotografía · Lugares · Montaña

Kathmandu y Pokhara, Nepal.

Nuestro viaje al Himalaya nos llevó también a las dos principales ciudades de Nepal, Kathmandú y Pokhara. La primera, capital del país, con más de un millón de personas viviendo en un enjambre de callejuelas. Entre contaminación y polvo surgen mil colores en las ropas, los comercios, los banderines de los templos. Todo un espectáculo de contrastes y de un caos casi agobiante.

La segunda, mucho más calmada y turística, nos recibe con unas monumentales vistas a las montañas. Los días en Pokhara transcurrieron tranquilos, entre paseos por el lago, visitas a templos y la experiencia más entrañable del viaje, conocer a los niños de un colegio de refugiados tibetanos.

Poner un pie en Kathmandú es meterse de lleno en un caos inmenso de calles abarrotadas, ruido, contaminación, ropas de colores, ceremonias y templos. Un contraste que cuesta digerir, entre la paz del interior de sus templos o incluso de algún bar en el que tomar una cerveza Everest, y el tumulto de personas y coches que circula por las calles. Nos encontramos continuamente bombardeados por estímulos de toda clase, y me encuentro tratando de captar mil escenas con la cámara.

Hacia las afueras encontramos la ciudad de Patan o Lalitpur, sin duda de lo más bonito en lo que a ciudad se refiere, con templos milenarios, tiendas de artesanía e historia a cada uno de nuestros pasos. Conocida como la ciudad de los tejados de oro, alberga cantidad de templos budistas e hinduistas, muchos de ellos en reparación por los terremotos que sufre esta zona. La Plaza Durbar es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Toda una ciudad de contrastes. Por el día visitamos templos majestuosos y abarrotados. Por la noche nos adentramos por calles sin luz, sin asfalto, en las que apenas transita nadie y el silencio es abrumador.

Estupa de Swayambhunath, con los ojos de buda mirando a los cuatro puntos cardinales.

Camino de nuestra siguiente ciudad, en las montañas de Gorkha, visitamos el Templo de Manakamana. Para llegar hasta él, damos un paseo en teleférico que nos remonta los mil metros de desnivel que nos separan del templo, en lo alto de la montaña. Manakamana es uno de los dos templos de Nepal en los que a día de hoy se siguen realizando sacrificios. El movimiento de personas que llevan animales a la diosa Bhagwati es tal que incluso hay cabinas solo para cabras, que sólo compran billete de ida. En función de las posibilidades económicas, las familias acuden allí con una paloma, un gallo, un cerdo o un cabra para pedir favores. La mezcla de olores que allí se respira es indescriptible, entre inciensos, comidas especiadas y sangre. Cánticos y campanillas de colores no dejan de escucharse un sólo momento, en una fiesta que tiene más de jolgorio que de solemne. Todo un espectáculo.

Pokhara, rodeada por lagos y montañas, más relajada que la tumultuosa capital, nos permitió maravillarnos con las vistas de la cordillera del Himalaya en todo su esplendor, en unos días soleados y con nuestras ya conocidas tormentas al atardecer. Sin duda los días más relajados que vivimos después de nuestro trekking por el Valle del Annapurna.

Gracias a nuestro guía pudimos conocer un poco más de la realidad de sus habitantes, acercándonos a las historias de los niños de un colegio procedentes del Tíbet, con quienes pudimos pasar una mañana muy entrañable, llena de recuerdos que nos llevamos en el corazón.