Entre los bosques de esta preciosa sierra, se esconde un árbol centenario llamado el «Pino Señora». Su enorme tamaño lo descubre entre el resto de árboles del bosque, dejándonos asombrados con su manera de elevarse hacia el cielo, enroscándose sobre sí mismo.
Todo un monumento natural que podemos visitar en nuestra ruta hacia los picos más emblemáticos de la sierra, como el Picón de Gor o el Santa Bárbara. Aquí puedes ver un ejemplo de ruta en la que descubrir este ejemplar único.
Te dejo con algunas fotografías de nuestro paseo por los bosques de la Sierra de Baza. Sus formas y contrastes acompañaron nuestro recorrido, levantaban nuestra mirada y nos llenaban de su energía centenaria.
Ayer fue un día emocionante por ver de blanco nuestras montañas, evento tan inusual como deseado. Aquí algunas de las fotografías que pude tomar sorteando las gélidas temperaturas. Sin duda mereció la pena 🙂
El invierno se cernía sobre la Sierra del Segura, en una mañana en la que el frío nos calaba los huesos. Por las calles del albaceteño pueblo de Bogarra, hasta la niebla se iba colando por sus estrechas callejuelas de piedra.
Subíamos por la umbría, en nuestra ascensión al pico del El Padrastro. La montaña, repleta de agua que manaba por cada rincón, brillaba resplandeciente. Árboles y musgos relucían de vivo verdor.
Hasta un paseo de esculturas de piedra y roca nos sorprendió en nuestro recorrido por el cauce del Batán.
Remanso de paz, es lo que nos encontramos en este pequeñísimo pueblo de la provincia de Moratalla. Su ubicación a los pies del Macizo Revolcadores, hacen de él el pueblo de mayor altitud de la región (1350m).
Este es el punto de encuentro de numerosos senderistas, pero también de aquellos que acuden buscando pasar el día en la naturaleza, disfrutar de una buena comida casera o alojarse en sus diversas casas rurales.
Sus callejuelas y sus casitas de piedra hacen de él un lugar con un encanto especial para la fotografía. En este paseo, estuve acompañada de algunos gatos lugareños que hicieron de modelos con sumo gusto.
Hoy te traigo una mini entrada fotográfica. Haciendo la ruta de las trincheras por El Valle que puedes ver aquí, nos topamos con la casa abandonada de Juan Melgarejo. Un palacete con una bella alberca que no se resistió a ser objeto de nuestras cámaras. Espero que te guste.
Hace unos días tuve la oportunidad de adentrarme en el pasado ancestral de nuestra región con la compañía del Club Senderista Molinense.
Pepe, nuestro guía, nos llevó por un recorrido repleto de impresionantes cuevas, dólmenes funerarios y restos de poblados neolíticos. Un día fabuloso para la fotografía, cuyos resultados te muestro en la entrada de hoy. Espero que te guste.
De izquierda a derecha, Pepe, Paco, Toñi y el presidente del club, Jesús. Una compañía inmejorable.
El paraje del Calar de las Cuevas de Zaén y Bajil se ubica en el Campo de San Juan, comarca de Moratalla. Este singular paraje tiene un gran interés paleontológico y geológico, ya que forma parte de la antigua conexión entre el Atlántico y el Mediterráneo, el denominado Estrecho Norbético. Un estrecho por el que transcurría el mar y que hoy día mantiene numerosos vestigios de dicha época. Fósiles, grutas y formaciones rocosas, otorgan a este espacio natural la denominación de Lugar de Interés Geológico de escala nacional. Si quieres conocer más sobre esta ruta, te invito a leer el artículo que escribí para Me Encanta Murcia, en el que descubrirás más de esta región y cómo llegar.
Las Cuevas de Zaen, en plena ladera de la montaña
Buscando los restos del poblado neolítico de Bajil, en el Cerro de las Víboras.
Asomándonos al Campo de San Juan
Las Cuevas de Zaen se asoman peligrosamente a la montaña. Se nos antojan majestuosas, tan inmensas. Vemos la erosión del agua, que va marcando sus formas y colores. Los árboles y plantas se atreven a colarse entre sus rendijas. Un escenario sin igual que nos hace también de mirador del Campo de San Juan, su llanura y sus montañas, hasta donde la vista se pierde.
En ocasiones subimos montañas. En otras nos adentramos en sus profundidades y nos cubrimos de su inmensidad. Enormes bóvedas, halos de luz que se cuelan entre sus rendijas, formaciones que afloran al son milenario del agua…es el bello paisaje del interior de las montañas.
En las fotografías de hoy te muestro algunas capturas de las Cuevas de Zaen y Bajil, de las cuales te hablaré más detenidamente en la próxima entrada. Hasta entonces.