Hace unos días tuve la oportunidad de adentrarme en el pasado ancestral de nuestra región con la compañía del Club Senderista Molinense.
Pepe, nuestro guía, nos llevó por un recorrido repleto de impresionantes cuevas, dólmenes funerarios y restos de poblados neolíticos. Un día fabuloso para la fotografía, cuyos resultados te muestro en la entrada de hoy. Espero que te guste.
De izquierda a derecha, Pepe, Paco, Toñi y el presidente del club, Jesús. Una compañía inmejorable.
El paraje del Calar de las Cuevas de Zaén y Bajil se ubica en el Campo de San Juan, comarca de Moratalla. Este singular paraje tiene un gran interés paleontológico y geológico, ya que forma parte de la antigua conexión entre el Atlántico y el Mediterráneo, el denominado Estrecho Norbético. Un estrecho por el que transcurría el mar y que hoy día mantiene numerosos vestigios de dicha época. Fósiles, grutas y formaciones rocosas, otorgan a este espacio natural la denominación de Lugar de Interés Geológico de escala nacional. Si quieres conocer más sobre esta ruta, te invito a leer el artículo que escribí para Me Encanta Murcia, en el que descubrirás más de esta región y cómo llegar.
Las Cuevas de Zaen, en plena ladera de la montaña
Buscando los restos del poblado neolítico de Bajil, en el Cerro de las Víboras.
Asomándonos al Campo de San Juan
Las Cuevas de Zaen se asoman peligrosamente a la montaña. Se nos antojan majestuosas, tan inmensas. Vemos la erosión del agua, que va marcando sus formas y colores. Los árboles y plantas se atreven a colarse entre sus rendijas. Un escenario sin igual que nos hace también de mirador del Campo de San Juan, su llanura y sus montañas, hasta donde la vista se pierde.
En ocasiones subimos montañas. En otras nos adentramos en sus profundidades y nos cubrimos de su inmensidad. Enormes bóvedas, halos de luz que se cuelan entre sus rendijas, formaciones que afloran al son milenario del agua…es el bello paisaje del interior de las montañas.
En las fotografías de hoy te muestro algunas capturas de las Cuevas de Zaen y Bajil, de las cuales te hablaré más detenidamente en la próxima entrada. Hasta entonces.
Después del verano volvemos a la montaña, por fin el calor sofocante nos da permiso para ir adentrándonos en el otoño y volver a disfrutar de la naturaleza de nuestra región.
En la entrada de hoy descubrimos un pico muy singular de la provincia. Es conocido como «el Cervino jumillano» por su semejanza con la famosa montaña alpina. Salvando una gran distancia en cuanto al parecido, el Buey se recorta en el campo de Jumilla como un pico retorcido y escarpado, de aspecto imponente cuando nos acercamos hasta el comienzo de la ruta. Con sus más de 1000 metros de altitud, el Buey se convierte en un increíble mirador del altiplano de la comarca. Una ruta que transcurre entre paredes verticales por las cuales parece imposible el paso. ¡Comienza la aventura!
La ruta se va acercando poco a poco a las enormes paredes. Uno comienza a preguntarse por dónde se encuentra el paso. Parece algo impensable.
En pleno paso aéreo. El momento más vertiginoso de la ruta, en el que unas cadenas en la pared nos ayudan en nuestra marcha.
Encuentra al senderista en la foto 😉
Ya en la cima, nos encontramos algunas nubes bajas, que hacen del paisaje un escenario todavía más impresionante.
Comenzamos la bajada dejando atrás la silueta del pico del Buey, que con su escarpada figura, parece mirar al abismo del paisaje jumillano.
Aquí te dejo una opción de ruta e indicaciones para llegar. Espero que te haya gustado la entrada de hoy. ¡Feliz vuelta a la montaña! 😀
Este verano tuve la oportunidad de hacer un viaje muy especial a la Isla de Ons, en Galicia. Fue algo inolvidable, recorrer sus senderos entre miles de helechos, visitar su pequeño pueblo de casas de piedra y hórreos, contemplar el atardecer desde sus acantilados e incluso bañarnos en sus playas de arena blanca, a pesar de estar el agua totalmente congelada 😀
Si quieres conocer más sobre la Isla de Ons y ver sus preciosas imágenes, quédate a leer la entrada de hoy.
El Parque Nacional de las Islas Atlánticas
Declarado como tal en 2002, este singular Parque Nacional está formado por los siguientes grupos de islas:
Archipiélago de Cíes: Las Islas Cíes forman el archipiélago más famoso y conocido por todos, situado frente a la Ría de Vigo. En febrero de 2007, el periódico británico The Guardian eligió la playa de Rodas, en la isla de Monteagudo, como la mejor playa del mundo. El Ayuntamiento de Vigo inició los trámites en 2013 para que las Islas sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.
Archipiélago de Ons: Situado frente a la Ría de Pontevedra, se compone de la Isla de Ons, la Isla de Onza u Onzeta, y otros pequeños peñascos entre los que destacan El Corveiro.
Isla de Cortegada: Es una isla situada en el interior de la Ría de Arosa. Es la mayor de un archipiélago que cuenta con otros grupos de islas, como las Islas Malveiras o las Islas Briñas.
Archipiélago de Sálvora: Se encuentra en la bocana de la Ría de Arosa y cuenta con el mayor número de islotes. Tres de ellos, Vionta, Herboso y Noro están considerados zonas reservadas al estudio y a la investigación de sus valores ambientales.
Isla de Onzeta y, en el horizonte, las Islas Cíes.
La Isla de Ons
Hasta el año 899 fue propiedad de los reyes de Galicia, cuando es donada al arzobispo de Santiago de Compostela. Así, perteneció a la Iglesia hasta que en el siglo XVI le es donada a la familia de los Montenegro, nobles. Desde entonces, ha ido perteneciendo a familias de la burguesía hasta que en 1982 fue transferida a la Junta de Galicia. En 2002 es declarada Parque Nacional.
La población de la isla se distribuye en 9 aldeas formadas por pequeñas casas de piedra, muchas de ellas deshabitadas. Sus habitantes, en la mayor parte dedicados a la pesca, nunca fueron propietarios de sus tierras y las mantienen en régimen de alquiler. La Junta les ha asegurado la ocupación de esas propiedades por un período de 99 años. Antaño vivieron cientos de personas, quedando tan sólo 4 habitantes en la actualidad.
Cómo llegar
Navegando por la Ría de Pontevedra. Al fondo las Islas Ons.
A la isla se accede en ferry, sólo en época estival, desde diversos puertos de Vigo y Pontevedra. Fuera del verano, también hay ferrys en días festivos puntuales.
Desde el punto de vista ecológico, el Parque Nacional de las Islas Atlánticas tiene gran importancia ya que alberga a numerosas especies de aves marinas, a más de 200 especies de algas y a unas 400 especies de vegetales terrestres. No en vano la isla de Cortegada acoge el mayor bosque de laurel de toda Europa.
También tortugas, focas, delfines y en ocasiones ballenas son inquilinos habituales del parque. La avifauna esta excepcionalmente representada, con las dos mayores colonias españolas de gaviota argéntea y cormorán moñudo.
Playas
En la Isla, las playas se encuentran en la parte oriental, siendo la occidental mucho más rocosa y elevada. Es por ello que desde sus playas podemos contemplar el fantástico paisaje que nos brindan las rías gallegas.
Melide
Playa de Melide
La playa de Melide se encuentra al norte de la Isla de Ons y está considerada por muchos como la más bonita de todo el archipiélago. Localizada en un entorno completamente paradisíaco, goza de magníficas vistas de la ría de Pontevedra.
Es, además, una famosa playa nudista, que se encuentra al resguardado del viento y muestra su forma rectilínea con arena blanca muy fina. Sus aguas son tranquilas y cristalinas, pero algo frías. Está un poco alejada del núcleo principal y de la zona de hostelería de la Isla.
Playa de Melide
Das Dornas y Area dos Cans
La Playa das Dornas (o del Almacén) es una playa muy céntrica, ya que se encuentra al lado del muelle. Más bien es una cala pequeña y fácil de encontrar, poco ventosa, y de arena blanca y más gruesa. Suele ser más solitaria, al contrario que la playa de Area dos Cans, la más concurrida de la isla al encontrarse detrás de la aldea de O Curro, el principal núcleo de población.Con la marea baja se llega andando hasta Laxe dos Cregos, una enterramiento con forma humana rodeada de leyendas.
Canexol
La playa de Canexol se encuentra al lado del pueblo que lleva su mismo nombre, y se accede a ella por una cuesta que desciende del camino principal con salida desde el pueblo de O Curro. Se encuentra mirando hacia la Ría de Pontevedra y a la Ría de Aldán. Es una playa rectilínea, de arena blanca y fina, y está resguardada de los vientos por las rocas que la rodean, aunque si tiene un oleaje moderado.
Playa de Canexol
Pereiró
La playa de Pereiró es la más meridional de la Isla de Ons. Se encuentra algo más lejos, a unos 20 minutos del pueblo, bajo la aldea que lleva el mismo nombre que la playa. Es una preciosa cala recogida entre las rocas que la rodean, y cuenta con unas impresionantes vistas, mirador perfecto de la Ría de Pontevedra y de la Ría de Aldán.
Fuente: isladeons.net
Dónde dormir
A pesar de su pequeño núcleo de población, encontramos en la isla varias opciones de alojamiento, aunque el aforo es limitado por lo que es aconsejable reservar con tiempo. En el pueblo encontramos una pequeña pensión, así como algunas antiguas casas de piedra han sido convertidas en apartamentos rurales. Otra muy buena opción, para los amantes de la naturaleza es el camping.
Por la noche la isla se convierte en escenario de un cielo negro y repleto de estrellas. Apenas sin luz, la oscuridad se cierne sobre los bosques y aldeas, y tan sólo se respira silencio.
Qué hacer en la Isla de Ons
La isla es un lugar tranquilo en el que disfrutar de playas paradisíacas y perderse entre la naturaleza. Hay varios recorridos oficiales que encontrarás en los mapas de la oficina de información y de los cuales se recomienda no salirse, tanto por la peligrosidad como por el respeto a la flora y fauna del Parque Nacional. A través de ellos se puede recorrer la isla en toda su longitud, acceder a las playas de la parte oriental y a los impresionantes acantilados de la parte occidental. En la zona más elevada de la isla se encuentra el faro, hoy día deshabitado.
Y cómo no, disfrutar de su gastronomía en los diferentes bares y restaurantes de la isla, pequeños pero con mucho encanto. El plato más famoso es sin duda el pulpo, cocinado en forma de caldeirada.
Sobre la cima, el faro de la isla.
Ruta por los acantilados.
Uno de los momentos mágicos que la isla ofrece es el del atardecer. Ver cómo el sol se esconde por el horizonte del océano el Atlántico es una experiencia que no te puedes perder.
Hasta aquí la entrada de hoy. Si te ha gustado, te animo a compartirla. Si conoces la isla o quieres hacer cualquier comentario, se bienvenid@.
Hace poco tuve la oportunidad de realizar una colaboración muy especial para Me Encanta Murcia, en la que contaba los 7 lugares imprescindibles de Cabo de Palos. Y digo especial porque hablar y sobre todo fotografiar este pequeño pueblo es una de mis pasiones.
El verano de Cabo de Palos es un verano tranquilo, que transcurre entre sus calas y sus acantilados…
Entre los barcos de buceo y los aparejos de los pescadores…
Entre las casitas de la orilla de Zeneta…
Entre atardeceres en el agua o desde lo alto del faro…
Hoy descubrimos un nuevo paraíso de nuestra región, uno de esos lugares con los que no hace falta viajar a lugares recónditos para encontrarnos con auténticas maravillas.
Escondida en el Parque Regional de Cabo Cope-Puntas de Calnegre se encuentra esta preciosa cala custodiada por acantilados. El escenario que nos espera a nuestra llegada es majestuoso: una cala prácticamente desierta, que nos invita a acercarnos con ese color turquesa de sus aguas. La acompañan unas curiosas excavaciones, pequeñas cuevas que fueron refugio de pescadores y que ahora lo son de los bañistas que olvidaron la sombrilla.
Un lugar paradisíaco al que podemos llegar realizando un pequeño tramo del GR-92, desde la Torre de Cabo Cope.
Espero que te animes a conocerla y recuerda que siempre debemos cuidar al máximo nuestros entornos naturales.
Hace unos días salí de excursión con mi buena amiga Laura, que no tuvo más remedio que hacer de modelo para los paisajes que normalmente aparecen tan solitarios en mis fotos. Caminamos por el precioso GR-92 de la Sierra de las Moreras, partiendo desde Bolnuevo hasta Cala Leño y Cala Desnuda.
Recorrimos acantilados y playas casi desiertas. Nos encontramos con un viejo pescador, en sus labores tan apaciblemente. También encontramos a unos hippies con su furgo, instalados lejos de las miradas. Y nos asomamos al mar, en cada uno de sus balcones, aquellos que ha ido forjando la naturaleza en los acantilados, dejándonos con la sensación de ser afortunadas por vivir rodeadas de lugares como estos.
La Sagra es una montaña especial. Para los murcianos a los que nos gusta andar por el monte es nuestra pequeña joya del senderismo. Y es que su altura y su elevado desnivel hacen que la ascensión sea un reto vertiginoso.
Esta excursión tuvo un aliciente extra: quedarnos a dormir en su cima a 2.383m, tan solo con el saco de dormir y un gran manto de estrellas.
Con la mochila a cuestas y un peso considerable, comenzamos la ascensión al final de la tarde para acabar contemplando un precioso atardecer. Observamos desde lo alto cómo se esconde el sol allá en el horizonte, regalándonos hasta el último rayo sin que nada se interponga en su camino.
Disfrutamos de una estupenda cena casera y hasta brindamos con una copa de vino que supo como el mejor, con trazas de aventura y buena compañía. A la noche, sólo el sonido del viento que más tarde tornó en silencio, las estrellas inmensas y una tenue luna que las acompañaba.
Mi cámara no pudo captar las estrellas, pero sí estos bonitos momentos del atardecer y el amanecer.
Pero qué ganas tenía de descubrir más lugares de la costa, pequeños paraísos de nuestra región. Playas de aguas cristalinas, arena blanca en unas, negra en otras, calas de roca escondidas entre acantilados…iremos descubriendo más lugares que te dejarán con la boca abierta. Y es que Murcia tiene rincones inigualables.
Me gustaría decir que se trata de ecosistemas vírgenes, sin atisbo de construcciones, pero por desgracia no siempre es así. No obstante, suelen ser playas no excesivamente masificadas e incluso algunas solitarias.
Hoy te traigo unas fotografías de Percheles, una preciosa playa de fina arena y agua turquesa, con algunas palmeras y un recientemente añadido chiringuito. Alejada de grandes núcleos urbanos, éste es un lugar tranquilo en el que relajarse y pasar un agradable día. Pertenece al municipio de Mazarrón y se accede a través de la carretera de Cañada de Gallego.
Situada entre los Parques de Puntas de Calnegre y Sierra de las Moreras, tenemos diferentes rutas para descubrir esta zona de la costa murciana. Aquí puedes ver algunas opciones que nos proponen desde visitamazarron.com.
Hasta la próxima entrada, con más paraísos escondidos.
Hoy te traigo un pedacito de paisaje Mediterráneo, rincones que nos brida este hermoso mar. Las casas de piedra, la vegetación y las calas de aguas turquesas dejan escenas como estas, en las que todavía puedo recordar el olor a mar, la brisa, el tenue sol…